Hola, soy Olivia Mandle
Activista y Defensora de los Océanos, el medioambiente y los Derechos de los Animales.
Trayectoria
Crecí rodeada de naturaleza, libros e historias de personas que eligieron protegerla en lugar de mirar hacia otro lado. Desde muy pequeña, estar al aire libre también significaba cuidarla: recoger plástico durante nuestros paseos, entender que disfrutar de la naturaleza implica una responsabilidad.
A los 12 años, tras quedar profundamente impactada por una exposición sobre el cambio climático, di mi primer paso en el activismo creando la Jelly Cleaner, una herramienta sencilla hecha con materiales reciclados para recoger microplásticos y generar conciencia. Ese momento me enseñó algo esencial: la acción crea conexión.
Mi amor por los animales, especialmente por los cetáceos, me llevó a cuestionar el cautiverio y a lanzar mi campaña #NoEsPaísParaDelfines, pidiendo el cierre progresivo de los delfinarios en España. Con el tiempo, esa convicción personal se transformó en una voz colectiva.
Mi camino sigue evolucionando, guiado por una idea que aprendí muy pronto: cuidar del planeta no es una decisión que se toma una sola vez, sino un compromiso que se renueva cada día.
Porque proteger la naturaleza no es solo una causa en mi vida. Es mi misión de vida.
No recuerdo ni un solo momento en el que la naturaleza no formara parte de mi vida.
Crecí rodeada de imágenes de lugares salvajes, de libros llenos de océanos y bosques, y de largas tardes viendo documentales que fueron moldeando mi imaginación en silencio. Cada año, mi regalo de cumpleaños era el mismo: una suscripción a National Geographic. Hoy, ese mismo regalo sigue vivo en mi familia y también llega a mi hermano, como si la curiosidad fuera algo que se transmite.
Mi madre me leía historias sobre mujeres que escuchaban profundamente al mundo natural y elegían protegerlo. A través de figuras como Jane Goodall y Sylvia Earle, entendí desde muy pequeña que cuidar de la naturaleza no es algo pasivo. Requiere valentía, conocimiento y acción.
Yo elegí formar parte de ello.
Si la naturaleza nos da tanto, lo mínimo que podemos hacer es devolverle algo.
Estar en la naturaleza nunca fue solo disfrutarla.
Cuando salíamos al bosque o paseábamos junto al mar, mis padres nos enseñaron a mi hermano y a mí a recoger plásticos y basura por el camino.
Era nuestra forma de dar las gracias. Un gesto pequeño, pero lleno de sentido.
Y esa idea se quedó conmigo: si la naturaleza nos da tanto, lo mínimo que podemos hacer es devolverle algo.
Y actuar en consecuencia.
A los 12 años, di forma a mi activismo.
Jelly Cleaner
Lo que había ido creciendo dentro de mí en silencio se volvió imposible de ignorar.
Después de visitar una exposición sobre el cambio climático, me sentí profundamente removida y no podía dejar de pensar en lo que había visto.
Empecé a investigar sobre la contaminación por plásticos y entendí que tenía que actuar.
Así nació la Jelly Cleaner, una herramienta sencilla hecha con materiales reciclados para recoger microplásticos, pero sobre todo para demostrar que cualquiera puede pasar a la acción.
Ese primer paso me llevó a muchos otros, desde limpiezas de playa hasta iniciativas comunitarias.
Con el tiempo, mi enfoque se fue definiendo: defender a los animales, especialmente a los cetáceos, seres inteligentes y profundamente sociales, confinados para nuestro entretenimiento.
Campaña
In 2020, I launched my first campaign on Change.org to free the last dolphins at the Barcelona Zoo. Although they were transferred, I learned to keep going.
That determination led to #DolphinsAreNotForCaptivity, calling for the progressive closure of dolphinariums in Spain. The campaign now has over 160,000 supporters and has been presented to the Spanish Senate, Congress and the European Parlament.
Desde muy pequeña, he sentido un inmenso amor por los animales.
Cuando tenía cinco años, mi colegio me llevó al zoo de Barcelona. Recuerdo estar allí, fascinada, observando a los delfines. Me gustaba verlos… pero al mismo tiempo, sentía algo extraño. No sabía si me hacía feliz o no.
Había una incomodidad silenciosa que no podía explicar.
Años después, comprendí que ese sentimiento fue el comienzo de mi activismo por los derechos de los animales.
Limpiezas de playa
Las palabras importan
A los 15 años, durante The Festival of Consciousness, pedí formalmente a la Real Academia Española que revisara la definición de “conciencia” para incluir a los animales sintientes, no solo a los humanos.
Años después, fue modificada. Un recordatorio de que las palabras moldean la forma en la que vemos el mundo y cómo lo tratamos.
Libro
Mi libro Sí es cosa tuya, publicado por Penguin Random House, marcó otro momento clave en mi camino.
Por esa misma época, rodé la serie de televisión #Kanviem?, colaboré con Mario Picazo en su programa en Cuatro TV y rodé el documental Sense Timó sobre una embarcación de vela centenaria y sostenible.
Cada uno de estos proyectos se convirtió en una nueva plataforma para transformar la conciencia en acción.