Jelly Cleaner
Herramienta para filtrar microplásticos del mar o de cualquier masa de agua.
La Jelly Cleaner no nació del conocimiento técnico.
Nació de la conciencia.
Tenía 12 años y, cada vez que nadaba en el Mediterráneo, ya no veía solo agua cristalina, veía plástico. Ese verano visité con mis abuelos en Nueva York una exposición sobre el cambio climático. Me impactó profundamente. De hecho, volví varias veces más.
Cuando regresé a España, entendí que quejarme no servía de nada si no estaba dispuesta a actuar. No soy ingeniera. Simplemente quería crear una herramienta sencilla que cualquiera pudiera replicar, utilizando materiales reciclados, para retirar microplásticos de la superficie del mar.
Pero con el tiempo me di cuenta de que lo más importante no era solo recoger plástico. Era mostrarlo. Hacer visible lo invisible.
Porque cuando alguien ve con sus propios ojos la cantidad de residuos que se recogen durante una limpieza, algo cambia dentro de esa persona. Y ahí es donde empieza todo. La conciencia se pone en marcha.
Hoy estoy trabajando para desarrollar la Jelly Cleaner de forma totalmente sostenible y transformarla en un proyecto de ciencia ciudadana, para que las comunidades no solo limpien sus aguas, sino que también recojan datos, contribuyan a la investigación y se conviertan en guardianes activos de sus propios ecosistemas.